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“UN
GRAMMY A LO VALLENATO”
Por:
FÉLIX CARRILLO HINOJOSA
Era
un día de diciembre. La tarde envuelta entre nubes, se resistía a perder
su visibilidad. Francisquillo
el
Vallenato contemplaba la belleza natural, que posee
su entorno. Recostado en un fraylejón empezó a soñar con su música.
Los carrizos, tambores y maracas traían un son de chicote y gaita, que le
hacían recordar, las danzas de sus ancestros. Esto le hizo reír en
silencio. Se sacudió
y volvió a la realidad. Se levantó y empezó a descender. Miró
desde la sierra y recorrió el verdor de su mundo, que como un tapete
celestial le daba un colorido único.
Partió
de KURIBA
pueblo de siete casas y cercano a la laguna de KURIBATUKUA.
Llegó a ZURIBAKA,
lugar donde confluyen todos los MAMOS.
Bordeando el río Guatapurí, pernoctó en ZURUMUKE,
donde vive la casta “DINGULA”.
Con
el reflejo del agua pura y cristalina del río Guatapurí, divisó el hato
“EL PUERCO”. Tuvo tiempo para visitar varios hatos, que quedan
en ese sector.
Al
partir de allí, Francisquillo
el Vallenato
cubrió raudo el trayecto para llegar a MARUAMAKE.
Salió de ahí, cruzando una Tarabita, especie de puente de madera
y dejándose extasiar por una sabana extensa para llegar al poso
del TURUGUMA,
sitio sagrado para los indígenas de la Sierra. Se detuvo y después de un
receso, decidió encontrar el cruce del camino que lo conduce a ZARACHUÍ.
Empezó a contemplar la vegetación y la fauna, que libre se
expandía por el territorio que el Dios KAKAZERANKUA,
creó para los nativos.
Retomó
el camino, que lo puso nuevamente en el cruce de DUNGAKARE
y AVINGU,
bordeando el cerro DUNARUA
hasta llegar al cerro EL SOCO
para atravesar el río Guatapurí en el paso denominado NAUKURE.
Levantó
los brazos, en busca de reanimarse, para llegar al pueblo GUATAPURI.
Después de hablar con sus amigos durante quince minutos,
decidió dirigirse a KAMBIRUMENA
y DUMASKAMAKE.
Sorteando
trochas, se abrió camino a camino
hasta llegar a la casa de MAMENA,
un mamo de su cultura con quien conversó largamente, mientras éste
le preparaba un CHINGAMOKO,
especie de amuleto de cuarzo sin hoyos.
Pasó
raudo por el
río MAMAGALLA
o río CANDELA que lo puso
al frente de ATANQUEZ,
donde habló con los Mamos JUANETA
y MOKUIN.
Después de cruzar el arroyo llega a MURUNDUA
se dirige al HÁTICO
donde visitó al Mamo. Con él, se metió en un trabajo espiritual y le
preparó un baño. De ahí pasó al arroyo KARGAMINTUKUA
hasta divisar a RAMALITO.
Al pasar por el RANCHO
DE LA GOYA, estuvo en el lugar sagrado conocido como KURUBINTUKUA,
donde está la figura de JUANA PASTORA. Estuvo un rato en KAMKURUA
del Mamo NARCISO
VILLAZÓN.
Al llegar al sitio denominado “LOS HOYOS” y
encontrarse frente a frente con la
IGLESIA VIEJA.
Emprendió
el camino que lo llevó a LA MINA, donde sacó unas piedras blancas, que guardó en su mochila de
varios colores. Se detiene y revisa su contenido. Se dirigió a RÍO
SECO y al llegar, al sitio sagrado que se halla en el Río Guatapurí
conocido como RAMINA o POZO
DE HURTADO.
Después
de recorrer cinco días de camino, divisó las primeras luces del pueblo,
donde viven sus hermanos menores. Se dirigió a la oficina, donde podía
buscar una comunicación con las personas que organizan ese premio famoso.
Después de una extensa charla, en donde le dan toda la información, para
mandar el material solicitado. Silencioso, repasa cada nota escrita por él.
Con un asentamiento de cabeza, decidió recorrer la Plaza Alfonso López.
Llegó hasta la tarima Francisco el hombre. Vio tanta gente arremolinada y
trató de meter la cabeza, en busca de saber, el por qué de ese tumulto.
Al fin divisó a
una señora gorda de sonrisa amable y rostro juvenil. – Vea señora
yo soy Francisquillo
el Vallenato, quiero hablar contigo para que me ayude a
proyectar una inquietud que tengo. Si, yo sé quien eres. Acá llegó una
carta sobre su inquietud, que es muy buena y la estaremos apoyando. En eso
llegó una jovencita delgada comentándole sobre las inscripciones. Ella
salió sin decir nada. Francisquillo
el Vallenato decidió alejarse, mientras escuchaba el rumor de
voces, que se le metían dentro de su cuerpo con un hálito esperanzador.
Mientras
tanto, él seguía tocando puertas. Ahora su objetivo eran las Casas
Disqueras, para que le suministraran todo el material de sus artistas. Se
trasladó de un sitio a otro, mientras obtenía la música requerida. Con
su entusiasmo contagió a todos. Empezó a explicarles, la proyección de
ese proyecto, el cual no era individual sino para la colectividad
vallenata, en el que no solo los intérpretes, compositores, directores
artísticos y productores fonográficos se beneficiarían. De igual
manera, las artesanías de toda la provincia, los investigadores y
consolidaría la industria del Vallenato, frente a todas las corrientes
musicales del mundo.
Después
de escuchar su firme exposición, más personas lo rodeaban para saber de
su proyecto. Él salió feliz. Se dirigió al correo y envío a un lugar
lejano, toda la música que los artistas Vallenatos produjeron.
La
respuesta no se hizo esperar. La correspondencia se dinamizó y hoy
nuestra música, pese a todos los palos atravesaos en mitad de creciente
que no faltan, en un medio como el nuestro y el de ellos, en donde los
infartos no dan por problemas cardiacos sino por otras razones, la música
vallenata, se logrará en tiempo no muy lejano, ser Categoría
dentro de los importantes premios grammy latinos de la Música,
cuya consolidación es mundial. Mientras tanto “Francisquillo el Vallenato”, sigue en la sierra. Poco baja al
pueblo. Así muchos piensen, que él es un loco por semejante sueño y no
falta quien asegura
que pierde su tiempo, sigue convencido que una de las fortalezas que posee
la música vallenata, es todo lo que tiene espiritualmente en su interior.
Él, lucha para que la gente que no le gusta y ve con fobia ésta expresión
cultural, mire más allá de la sensación que produce su excesiva
industrialización, en donde abundan buenos creadores pero también,
quienes maltratan su alma. Que comprenda al ser humano nuestro, que no
estamos preparado, la mayoría,
para la fama y que en el peor de los casos, dejamos entrar a
nuestras vidas muchos fantasmas. Esa psiquis nuestra, poco la tenemos
preparada para los grandes logros. Es por ello, que un gran porcentaje en
nuestra cultura musical, nos volvemos huraños, soberbios, arrogantes,
malos colegas y en donde externa ni internamente aparece la humildad,
producto de la llegada de una fama, fugaz o duradera que se ha
conquistado, por razones más de cantidad que de calidad, en donde
terminamos deteriorándola, poseidos por el hedonismo que a cada rato
juega, con lo más preciado que tiene el ser humano: La Vida.
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